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En Australia, un hombre llamado Gerard Baden-Clay asesinó a su mujer al comienzo de una noche, tras haber tenido en semanas anteriores problemas de pareja derivados de su infidelidad con otra mujer. Para no ser incriminado, decidió deshacerse del cuerpo a la vieja usanza, que es llevárselo lejos en su coche. Sorprendentemente consiguió no ser visto ni quedar registrado en ninguna cámara, de manera que nadie le pudiera situar en ese lugar al que fue, a esa hora. Su declaración para no ser descubierto era muy sencilla; Estaba en casa, durmiendo, y no se enteró de nada.

Para hacer su coartada más creíble, envió varios mensajes a su mujer por la mañana (sobre estas líneas), para simular que efectivamente no sabía nada de lo que había pasado. Sin embargo, el mismo smartphone que utilizó para enviar esos mensajes, le descubrió de manera inequívoca.

Resulta que en los registros del terminal, figura que fue conectado al cable de carga a unas horas en las que se supone que debería estar durmiendo. Se trata de una acción voluntaria, que requiere estar consciente, y que indicaba que su coartada, estar durmiendo a esa hora, era falsa.

Fue condenado a cadena perpétua por este crimen. Así, la proverbial falta de capacidad de las baterías de un smartphone fue capaz de poner a este asesino donde corresponde.

Para los que os lo estáis preguntando, no ha trascendido si ese smartphone era Android o iPhone, pero al menos en las imágenes que se han utilizado para dar esta noticia se ha utilizado la imagen de un iPhone. En cualquier caso, eso da igual, porque cualquiera de los dos sistemas operativos tiene un registro de operaciones y cada conexión al cable de carga queda registrada, entre muchas otras cosas. Es una de las primeras cosas que la policía forense comprueba.

Vía: News.com.au, El lado del Mal, Sunshine Coast Daily, Microsiervos.


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